¿Qué pasa cuando una persona ciega toma drogas psicodélicas?
- likeuproduccionedi
- 18 dic 2020
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Los estímulos visuales son un factor tan importante en el consumo de drogas psicodélicas que, de hecho, llevan a pensar en cómo cambia la experiencia si la persona que las toma está privada del sentido de la vista.
Un estudio de 1963 publicado por el archivo de Oftalmología (Krill 1963) reveló que los efectos alucinógenos de la dietilamida de ácido lisérgico eran posibles en personas invidentes dependiendo las causas que originaban la ceguera y si los sujetos habían tenido experiencia visual posterior a los 2 años de vida. Veinticuatro participantes fueron sometidos al experimento realizado con el método de doble ciego controlado por placebo. Algunas de estas personas quedaron ciegas en algún punto de sus vidas, otras contaban con una vivencia de percepción visual nula. Las impresiones de los sujetos fueron evaluadas con electrorretinogramas antes y después de la dosis para comprobar si las alucinaciones visuales eran exclusivas de la retina o podrían deberse a la hiperactividad neuronal causada por la memoria.

Las sustancias psicodélicas clásicas producen los mismos cambios en el humor (intensifican mucho los sentimientos positivos y negativos), en la percepción y en el sentido de identidad propia que en la gente que no es ciega. Como esperarías, la diferencia es que la gente ciega afirma visualizar imágenes menos complejas que la gente que no lo es. También afirman percibir un mayor número de sensaciones auditivas, táctiles y somáticas (relacionadas con el cuerpo), quizá debido a que tienen el sentido del tacto y del oído más agudizado. Pero por lo que muestra la investigación, la experiencia no parece ser ni más ni menos placentera o aterradora.
Las estadísticas proporcionadas por los investigadores develan que algunos de los participantes eran capaces de experimentar alucinaciones visuales, generalmente de índole abstracta (manchas, luces, puntos y parpadeos) en el caso de los ciegos que poseyeron visión hasta la “infancia tardía”; personas con ceguera cortical, por ejemplo, causada por daño cerebral, en la que es posible aún visualizar siluetas y sombras. Los ciegos desde el nacimiento o edad temprana no informaron alucinaciones visuales, quizás porque no gozaron de la suficiente experiencia visual para conjeturar la realidad como la conocemos, pero sí un incremento de alucinaciones en los demás sentidos -especialmente el auditivo y táctil-, en contraste con los invidentes mencionados primeramente.

Este aspecto es muy interesante, pues además de mostrar las habilidades adaptativas de los ciegos de visión nula en contraste con su función simbólica, evidencia la posibilidad de que también puedan alcanzar un estado omnisciente en donde la experiencia psicodélica no sólo se trate de los sentidos comunes, sino de una forma inmersa de tocar algunos puntos del subconsciente de una manera más pura.
La mayoría de las alucinaciones causadas por psicodélicos transcurren en la mente fuera del espacio y tiempo real, nos despojan del yo corporal que poco a poco se diluye hasta perder la conexión con el mundo externo, perdiendo significado la dimensión percibida por los sentidos y dando lugar a la generación de un conocimiento extraído desde la visión “intueri” (mirar hacia dentro). Al parecer los investigadores concluyeron que la anatomía funcional de la retina no era necesaria para un cierto grado de alucinación visual, sin embargo se requería de una visualización previa para que esto ocurriera.
Este campo aún permanece en el misterio y llevar a cabo estos estudios sigue siendo difícil y caro, así que no hay mucha esperanza puesta en que un nuevo impulso de la investigación sobre drogas psicodélicas traiga más estudios sobre la gente con ceguera o con otro tipo de discapacidades.




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